miércoles, 15 de julio de 2026

CUADERNO DE VIAJES DE THOMAS WARRIOR: TIERRA DE CANGUROS.

 




TIERRA DE CANGUROS


Tuve una noche repleta de horribles pesadillas. Extrañas imágenes y palabras se mezclaban en mis sueños: el fundador del imperio secreto, Zoran Verkof, me miraba iracundo; una sofisticada llave redonda, ocho cofres, un cofre oscuro, la sociedad de los ocho, una serpiente enroscada... todo se confundía en un inmenso mar de tinieblas oscuras.

No pude evitar levantarme temprano. Salí a cubierta. El sol todavía se asomaba y hacía frío y humedad. Hice una ligera inclinación de cortesía a uno de los vigías y, tras cruzar algunas palabras, mi mirada se perdió en el horizonte. En esos instantes, una profunda paz se adueñó de mi ánimo, lo cual agradecí profundamente. Una delicada mano se posó en mi brazo. La seguí. Me topé con la cálida mirada de Mei, ella sonrió y me ofreció una humeante taza de té. Asentí en silencio, profundamente agradecido. Sabía leerme muy bien; cada vez que la necesitaba estaba cerca de mí. Era una criatura fascinante, cuanto más la conocía, mayor era mi respeto hacia ella.

—¿Cuánto crees que tardaremos en llegar a Australia? —le pregunté.

—Debemos hacer varias paradas de abastecimiento: suministro de carbón, agua, víveres y reparar algunos desperfectos. También tenemos que contar con el clima. Puede que entre cuatro y seis semanas, aproximadamente —me dijo.

—¿A dónde nos dirigimos? —le pregunté.

—A Melbourne.

—¿A Melbourne? —le pregunté.

—Es el principal puerto marino de Australia, es un centro fundamental de transporte de mercancías; la lana y el oro son vitales para la economía australiana —me explicó Mei.

—¡Vaya! Pensé que Adelaida y Sídney eran más importantes —le dije a Mei.

—Casi todo el comercio pasa por Melbourne. Allí nos reuniremos con Miyamoto —dijo May.

—¿Por qué motivo? —le pregunté.

—Debe llevarse los cofres de la alianza secreta: todos excepto el de mi padre y el cofre oscuro. Aunque puede que cambiemos de planes.

—Entiendo. ¿Por qué Australia?

—Allí nos reunimos con otro de los miembros de la alianza secreta, se llama Orlando y, créeme si te digo que es todo un personaje.

—Me lo creo. ¿Cómo es Australia? —le pregunté.

—Es una nación joven con sangre nueva y es enorme. Vive principalmente de la agricultura, lana, trigo y extracción de minerales como el oro, la plata y el carbón. En las ciudades más grandes, la industria manufacturera se está desarrollando muy rápidamente. Mi padre tiene importantes negocios allí, tiene algunos contactos en el gobierno federal. En muchos sitios el estilo de vida aún refleja las tradiciones coloniales británicas. Los ferrocarriles están empezando a expandirse paulatinamente por el país.

—Tu padre es un auténtico hombre de negocios, por lo que veo.

—Es marinero principalmente, ama el mar, pero los tiempos cambian y ha sabido adaptarse a ellos. Es muy respetado por ser un hombre justo y honrado, es un hombre de palabra.

—También me lo creo.

—Hay muchas cosas que no comparte y lo supera a su manera.

—¿Como cuáles?

—«La ley de los aborígenes» en el estado australiano occidental les está haciendo mucho daño —dijo May.

—¿Y qué hace tu padre al respecto?

—Les ayuda en lo que buenamente puede a través de su amigo Orlando.

—No puede cambiar las cosas.

—Ni lo pretende, tan solo ayudar en lo que pueda. Créeme, mucha gente lo hace.

—¿Cómo?

—En silencio, es la mejor manera de ahorrarse complicaciones.

—Tu padre es una persona de muchas facetas —dije.

—La alianza de los ocho están cortados por el mismo patrón.

—¿Qué les une? ¿Algún tipo de credo, filosofía, religión o política? —pregunté intrigado.

—No sabría qué decirte, digamos que la vida y las experiencias que han sufrido y compartido han forjado entre ellos un código de lealtad muy especial.

—Es algo... inusual —dije.

—A veces sucede.

—Es curioso, tu padre es un hombre próspero de negocios de reputación respetado en muchos lugares y es capaz de arriesgarlo todo por ese vínculo con sus antiguos amigos, es algo asombroso.

—Hay cosas que no tienen precio, que te hacen ser quien eres, y que tu vida posea pleno sentido y significado para ti —me explicó Mei.

—¿Y qué es eso? —pregunté.

—Paz de conciencia, Thomas. Eso no se puede comprar, solo cultivar con una profunda honestidad —dijo Mei.

—Entiendo, disculpa si te he ofendido, por desgracia a veces uno pierde la fe en esas cosas.

—No te preocupes y créeme, hay mucha gente que vive con esos valores, aunque suelen ser muy discretos.

—Comprendo, creo que mi padre Demetrius también es así, pensarlo me llena de orgullo.

—No lo dudes.

—Me gustaría ser como ellos, en cierto modo...

—Ya lo eres, simplemente que aún no lo sabes —terminó por decir Mei, mientras se acercaba y me daba un cálido y profundo beso en los labios. Sentí cómo su fragancia me envolvía por unos instantes. No pude evitar estrecharla en mis brazos, ella me miró feliz y se retiró discretamente a su camarote. Yo aún llevaba la taza de té y tan absorto estaba que casi la derramé sobre mi pantalón.

Las semanas pasaron rápidas y aunque hicimos todo lo posible por ser discretos, Smile supo, como viejo lobo de mar que era, darse cuenta de nuestros sentimientos; aun así, se comportó como un auténtico caballero y comprobé para mi sorpresa cómo confiaba en el buen juicio de su hija completamente. Fueron unas semanas de ensueño, donde Mei me hizo comprender la belleza, complejidad y profundidad de su milenaria cultura y su mundo.

Mi primera impresión fue de asombro cuando pusimos pie en Melbourne, allí la conocían como «Marvellous Melbourne» (Melbourne maravillosa). Debido a su rápido crecimiento, la población se había duplicado en tan solo una década. Vivía por aquel entonces una rápida y audaz innovación tecnológica: corredores de tuberías y cables subterráneos, tendidos eléctricos cruzaban las calles y subían por los edificios. Era una ciudad dinámica y en claro y vibrante crecimiento. Llegamos tras descender del barco hasta la estación de Flinders Street. Era un punto de encuentro tradicional de la ciudad.

Pudimos observar algunos autobuses a vapor Chelmsford importados, aunque al final decidimos coger un tranvía y reunirnos en un discreto café a las afueras de la ciudad. En él nos esperaba Orlando y, para mi sorpresa, Miyamoto. Haruto y él se saludaron con discreta cortesía, y se retiraron a un apartado para poder hablar a solos. Con posterioridad, Smile se unió a la conversación acordando que Miyamoto se llevase en su barco los cofres de mi padre Demetrius y mi tío Konstantyn. Otro le fue entregado a Orlando, quedaban aún tres cofres cuyos dueños aún no conocía, dejando a un lado el cofre oscuro. Smile y Miyamoto se quedarían con los suyos. Mei me sirvió de guía una vez más. Nos escoltaron Néstor y Andros. Cuando Orlando se irguió de su mesa para ser presentado por Smile, no pude evitar mi impresión por su tremenda presencia.

Yo no era bajo, medía un metro ochenta y cinco aproximadamente, pero aquel hombre superaba los dos metros, poseía una constitución hercúlea, una media melena espesa de pelo castaño y unos ojos verdes inteligentes y de fuerte carácter. Cuando se acercó a mí, me observó detenidamente con una discreta sonrisa de aprobación.

—Así que ¿tú eres el muchacho de Demetrius? ¡Dame esa mano, muchacho! ¡Sé bienvenido a mi país!

Su apretón de manos me pareció como si unos alicates de acero aprisionasen las palmas de mi mano. Sus manos eran callosas y cálidas, de un hombre acostumbrado a trabajar al aire libre, a la intemperie y muy duro. Aunque algo me decía que había más en ese hombre, mucho más.

—Pero, ¿qué tenemos aquí? Estás magníficamente acompañado, Thomas. Mi querida May —dijo con profunda cortesía, besándole con delicadeza y gentileza la mano—. Es un placer verte de nuevo; mi esposa se sentirá muy feliz de tenerte de nuevo en casa.

—Me hace muy feliz que estés tan bien como siempre, Orlando. Será un auténtico placer visitar tu hogar —dijo Mei.

—Estaréis cansados. Este es un sitio discreto, pero limpio y decente. Podéis daros un baño, descansar y recuperar fuerzas antes de iniciar la ruta hasta mi casa —dijo Orlando.

—Muchas gracias, Orlando, tengo muchas ganas de ver a Emma y a los chicos —dijo Mei.

—Créeme, están enormes, unos hombrecitos.

—Me lo creo —dijo Mei sonriente. Orlando soltó una alegre carcajada, se retiró y una sirvienta nos condujo a las habitaciones de aquel lugar. Smile, Miyamoto, su hijo Haruto y Orlando se reunieron a hablar sobre varias cuestiones.

La verdad es que mi habitación era más acogedora de lo que pensé en un momento; era sencilla, pero bonita. Pude darme un reparador baño. Me cambié de ropa y sentí cómo alguien llamaba a mi puerta. Me quedé sorprendido cuando vi que Mei había cambiado su bonita y elegante ropa tradicional china por un atuendo típico del país. Debo reconocer que le sentaba de maravilla. Me invitó a seguirla, no sin antes darme un cálido beso en los labios. Bajamos las escaleras y nos reunimos esta vez en una acogedora sala de billar, con licores y tabaco. Todo el grupo estaba acomodado alrededor de una estupenda mesa con los restos de una contundente merienda; mientras Mei y yo comíamos algo, no perdíamos detalle de la conversación.

—Esto es mucho más serio de lo que pensaba. Quienes os están persiguiendo poseen muchos medios y recursos para daros caza, son gente con mucho poder. Aquí en Melbourne sois presa fácil 

—dijo Orlando.

—Somos conscientes de ello, no sabemos quiénes son ni lo que quieren exactamente. Estoy siguiendo la ruta de viaje y el plano marcado por Demetrius, en una caja precintada que encontré en una cueva de una isla de Indonesia, cerca de las islas Komodo 

—dijo Smile—. Parece una locura, pero es así.

—Si algo sé de Demetrius, es que nunca hace nada al azar —dijo Orlando pensativo.

—Debíamos entregarte tu cofre y a Miyamoto el suyo.

—Aún quedan tres cofres más —hizo notar Orlando.

—Cierto, debemos entregarlos a sus legítimos dueños —dijo Smile.

—¿Y el cofre oscuro?

—Por el momento no podemos abrir el contenido —dijo Smile.

—¡Este Demetrius, siempre tan enigmático! ¡Es propio de él! 

—dijo Orlando medio divertido, medio con resignación.

—Bueno, lo hace por buenos motivos, de eso estoy completamente convencido —observó Smile con confianza.

—Debemos salir de aquí lo antes posible, partir hacia mi rancho. Allí estaréis seguros durante un tiempo; nada se mueve por allí sin que yo lo sepa. Preparad las cosas, partimos en una hora —dijo Orlando.

A medida que nos alejábamos de Melbourne, pude empezar a ser consciente de las tremendas dimensiones de aquel vasto país. Sus fincas, conocidas como station, no se parecían en nada a las de Europa. Según su tamaño, podían dedicarse a la cría de ovejas para lana o ganado. Las farms eran propiedades más pequeñas y diversificadas; se dedicaban al trigo, la leche o a la horticultura. El paisaje, a medida que avanzábamos, era tan hermoso como implacable en ocasiones.

Dejamos el ferrocarril y, al descender, nos encontramos con un nutrido grupo de escolta con caballos bien equipados, varias carretas de carga y un sulky, un carruaje ligero de dos ruedas. La station de Orlando era de las más modernas y prósperas de esa zona del país; poseía máquinas de esquilar mecánicas y telégrafo, gracias al cual nos estaban esperando.

Abarcaba cientos de miles de acres, una auténtica barbaridad. Pude comprobar que vivían muy aislados de sus vecinos y eran autosuficientes. Sus gentes eran muy resistentes y resueltas; producían sus propios alimentos y reparaban sus propias herramientas. Las cercas (fences) con postes de madera se perdían en la lejanía. Orlando era el propietario (squatter, en el sentido australiano de la época).

Nos presentó a su capataz (manager), un hombre robusto, silencioso y educado. A medida que avanzábamos, Mei me explicaba cómo era la vida en aquellas tierras. Los veranos eran extremadamente calurosos, las inundaciones repentinas podían ser devastadoras y las sequías podían hacer auténticos estragos en los cultivos y el ganado. Se trabajaba muy duro desde el amanecer hasta el anochecer.

Días más tarde, divisamos los primeros molinos de viento (windmills) para bombear agua de los pozos y las represas (dams) con tanques para almacenar agua de lluvia. Recibimos una cálida bienvenida de Emma. Pude comprobar con gran satisfacción que Mei y ella se adoraban.

Los hijos de Orlando eran unos muchachotes casi tan grandes y fuertes como el padre, aunque más alegres y despreocupados. Pude comprobar cómo en los cobertizos, establos, almacenes y en los workers' quarters (alojamiento para los trabajadores) a los aborígenes se les trataba con respeto y consideración. Smile me explicó que, por desgracia, en otros sitios no era siempre así.

Por fin llegamos a la homestead, la casa del propietario. Era de madera y ladrillo. Muy robusta y funcional, con amplios porches bien cuidados. Nos asignaron varias habitaciones y pudimos asearnos y descansar. Curiosamente, Orlando era muy parecido a Smile en algunos aspectos respecto a su amor por la innovación tecnológica. La casa estaba bien equipada e iluminada. Más tarde fuimos al comedor principal para disfrutar de una estupenda cena, con la carne más sabrosa que había probado en mi vida.













miércoles, 17 de diciembre de 2025

INTRODUCCIÓN DEL MÉTODO THOMAS WARRIOR.

 

El método Thomas Warrior: El linaje del guerrero: fuentes de inspiración y síntesis.

«Este método no fue inventado en el vacío, sino forjado a partir de las lecciones más rigurosas de la historia sobre la maestría y la resiliencia. El método Thomas Warrior es la aplicación moderna de la coherencia innegociable (Ma'at) de la filosofía egipcia, filtrada a través de la dicotomía del control del estoicismo y la estrategia de visión de 360 grados de Musashi en El libro de los cinco anillos.

He sintetizado estos principios atemporales con herramientas de la neurociencia, la psicología cognitiva y la estrategia militar (Sun Tzu) para crear un sistema único que permite la ejecución rigurosa y la máxima adaptabilidad en cualquier campo: desde el alto rendimiento físico hasta la claridad en la comunicación, usando pautas prácticas que fuesen sencillas, seguras y eficaces.

Fuentes del método: forjando el guerrero interior

Este no es simplemente un libro sobre desarrollo personal; es un mapa de ruta destilado a través de dos décadas de experiencia, rigor y búsqueda incansable. Lo que tiene en sus manos es el método Thomas Warrior: una metodología integral, probada en la forja de la vida real, diseñada para liberarle de la inercia y guiarle hacia una coherencia vital equilibrada.

¿Qué es el método Thomas Warrior?

El método Thomas Warrior es la síntesis práctica del rigor personal (Ma'at) y la narrativa coherente. Utilizando el universo literario de Thomas Warrior como lienzo para la reflexión, este sistema le ofrece las herramientas para diseñar intencionalmente su propia vida y dejar de ser un mero producto de sus circunstancias.

No ofrecezco soluciones superficiales, sino un nuevo sistema operativo interno. Este método se forja en una única premisa: usted no es el resultado de lo que le sucede, sino de la coherencia de sus acciones.

La forja multidisciplinar: 20 años de búsqueda.

El desarrollo de este método ha sido un viaje de más de 20 años, un verdadero «cuaderno de viajes» a través de las mentes más brillantes y las tradiciones más sabias del mundo. La filosofía Thomas Warrior no es el resultado de una única escuela de pensamiento, sino de una convergencia estratégica de disciplinas:

He integrado la base científica de la neurociencia y la psicología cognitiva con el pragmatismo de la inteligencia emocional y las herramientas de pedagogía, didáctica y oratoria. Esta base se eleva sobre cimientos filosóficos ancestrales, extrayendo el rigor y la resistencia de fuentes tan diversas como:

  • La filosofía estoica (el control sobre lo que depende de uno).

  • La psicología budista (la comprensión del sufrimiento y la impermanencia).

  • El concepto japonés de ikigai (el sentido de la vida).

  • La sabiduría de las tradiciones indígenas, como la filosofía siux lakota y el principio africano ubuntu (la interconexión).

  • La filosofía fenicia y la sabiduría del antiguo Egipto (especialmente el principio de Ma'at, el rigor y la justicia cósmica).

  • La filosofía maorí (el legado y el propósito).

  • Las estrategias militares y mentales de Miyamoto Musashi en El libro de los cinco anillos.

El método Thomas Warrior toma estas fuentes milenarias y modernas, las despoja de lo abstracto y las convierte en acciones diarias y ejercicios narrativos que usted puede aplicar hoy mismo. Prepárese para dejar de contar su vieja historia y comience a vivir la nueva, con la coherencia y la fuerza de un verdadero guerrero».


Dossier metodológico: Thomas Warrior.


Definición: es un sistema de formación metodológica y narrativa estratégica que fusiona la disciplina del pensamiento con la filosofía de la coherencia. Busca transformar la incertidumbre y la crisis en un plan de acción asertivo y digno.


Propósito: sirve para desarrollar la asertividad absoluta, entrenando a individuos y grupos para ser autores de su destino al establecer límites innegociables y comunicar con una coherencia a prueba de presión.


10 puntos clave de la metodología de la coherencia innegociable.


  1. Coherencia innegociable (Ma'at): es el principio central que define la alineación entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Sirve como la brújula para todas las decisiones, garantizando la dignidad y el liderazgo personal.

  2. Asertividad del guerrero: el enfoque en la acción directa, clara y sin justificaciones. Sirve para establecer límites de forma impecable, eliminando la culpa al decir «no».

  3. Disciplina de la ruptura: utiliza la crisis o la fragmentación (análoga a la vanguardia artística) como un proceso necesario para la reinvención y la excelencia. Sirve para gestionar el caos y transformarlo en una nueva estructura de alto rendimiento.

  4. Narrativa estratégica: enseña a reescribir la historia, pasando del rol de «víctima» al rol de «autor» o «protagonista». Sirve para controlar cómo se percibe el pasado y cómo se ejecuta el futuro.

  5. El silencio asertivo: el uso estratégico del silencio tras una afirmación de límite. Sirve para proyectar autoridad, obligar al interlocutor a respetar el límite y evitar la sobreexplicación.

  6. Arqueología de la dignidad: la exploración de las estructuras que perduran (físicas, biológicas o culturales). Sirve para construir un «esqueleto» de valores personales que dote de solidez y permanencia a la identidad.

  7. El inventario del caos: método didáctico para estructurar la incertidumbre difusa en puntos de acción concretos. Sirve para desmantelar la ansiedad y el miedo a través de la clasificación y la acción inmediata.

  8. El Thomas Warrior: la figura arquetípica del individuo que piensa, actúa y se comunica con rigor intelectual y firmeza. Sirve como modelo interno para la toma de decisiones complejas.

  9. Lógica transdisciplinar: la capacidad de aplicar principios de un campo (por ejemplo, arte, biología o filosofía) para resolver problemas en otro (por ejemplo, negocios o desarrollo personal). Sirve para generar soluciones innovadoras y fuera del pensamiento convencional.

  10. Formación de alto impacto: la metodología se enfoca en la ejecución práctica y el cambio conductual medible, no en el wellness o la terapia. Sirve para capacitar a profesionales y jóvenes en habilidades de liderazgo y gestión de conflictos.


Gabriel Guerrero Gómez, CEO y fundador del método Thomas Warrior.







EL MÉTODO THOMAS WARRIOR.

 


EL MÉTODO THOMAS WARRIOR



Introducción.


Articulo I.

Artículo II.

Artículo III.

Artículo IV.

Artículo V.

Artículo VI.

Artículo VII.

Artículo VIII.

Artículo IX.

Artículo XI.

Artículo XII.

Artículo XIII.

Artículo XIV.

Artículo XV.

Artículo XVI.

Artículo XVII.

Artículo XVIII.

Artículo XIX.

Artículo XX.







lunes, 13 de octubre de 2025

CUADERNO DE VIAJES DE THOMAS WARRIOR: EL IMPERIO SECRETO.

 




Mi nombre es Thomas Warrior y provengo de una ancestral familia de armadores griegos por parte de mi padre, Demetrius, y de exploradores y hombres de ciencia por parte de mi madre, Cora. Me imagino que, con tales antecedentes, era inevitable despertarse en mí una insaciable sed por aventurarme y descubrir el mundo con mis propios ojos. Ahora que lo pienso, no puedo evitar recordar, no sin cierta nostalgia, mis primeras andanzas por Asia, más concretamente en mi primera llegada al puerto de Hong Kong…



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Continúa las aventuras de Thomas Warrior por los siete continentes.







lunes, 21 de agosto de 2023

TRISTE HERENCIA (Extracto del título: "El viaje de Leynder").

 


Extracto perteneciente al título: "El viaje de Leynder".


Triste herencia.


      

           La Tierra en un futuro ya no tan lejano…

 

La Tierra se había convertido en un planeta superpoblado, sobreexplotado y muy contaminado, ésta era la triste herencia dejada por nuestros antepasados. Las primeras luces de la mañana todavía no se habían atrevido a asomar en la lejanía, sólo tímidamente unas frágiles franjas rosadas se dibujaban entre densos nubarrones que presagiaban una inminente tormenta de las fuertes, se tornaban violáceas antes de verse absorbidas por una creciente avalancha nubosa, extinguiendo toda esperanza de luz y alegría para el nuevo día.

 No mucho más abajo, como si su sombra metálica le precediera, adquiría forma una casi interminable jungla de agudas torres artificiales punteadas de diminutas lucecillas en sus picos, irguiéndose cual estacas de gigantes, parecían brotar de la madre tierra hasta permanecer congeladas apuntando al frío cielo con aire desafiante.

Como toda señal de vida, parpadeantes luces de un sinfín de colores y formas la recorrían de parte a parte y de arriba a abajo cual luminosa savia electrónica, una enmarañada colmena alfombrada en la que vivían millones de apretujados seres con un único propósito: sobrevivir. Sobrevivir a un presente sin presente, a un pasado ya extinto bajo las polvorientas y humeantes ruinas de la tercera y definitiva gran guerra, y un futuro cuyo destino ignoraba la pensativa figura que desde la ventana de su apartamento observaba en silencio semejante panorama.

Más tarde sus guantes apretaban con fuerza los mandos de su aerotransporte pese al claro agotamiento que evidenciaban su barba de tres días, sus labios resecos y las marcadas ojeras que surcaban cercando unos profundos ojos azulados, no obstante conducía con gran seguridad. Con un poco más de detenimiento uno podía fijarse en la escogida calidad de su indumentaria de diseño, los guantes de cuero auténtico, un prohibitivo lujo para muchos, pañuelo de seda en el cuello, camisa de algodón auténtico y una larga levita de cuero negro cuyos bolsillos interiores guardaban un caducado carnet de diplomático, una petaca de licor de Bestad, un reloj de cadena y un dígito libro con numerosos volúmenes de historia antigua en sus bases de datos recuerdo de sus días como profesor de arqueología en la Universidad de Nueva Oxford.    

Quién le iba a decir a él, un autentico erudito del mundo antiguo, que iba a acabar ganándose la vida como detective privado de fronteras.

Con ello no obtenía gloría, ni poder, ni riqueza o sabiduría, tan sólo pagar las facturas y poco más.

El rostro de una hermosa mujer brotó en la pantalla de su holoconsola frente a él, sus labios gesticulaban pero ninguna voz surgió del panel, una enguantada mano se apartó de los mandos y con delicadeza dio unos golpecitos a las diminutas salidas del cuadro exterior de sonido.   

—Maldit...a sea, Toniak, ¿vas a decirme algo o te vas a quedar ahí mirándome como un pasmarote? …estúpi…a veces pienso que…reírte de…

La voz se perdió de nuevo. Su mano repitió otra vez la operación pero con más rudeza, la imagen de la mujer fluctuó volviéndose más nítida y la voz más alta y clara. Tanta tecnología y los problemas terminan siempre resolviéndose a golpes, pensó el conductor al tiempo que descendía con un suave arco para unirse a una intermitente corriente de transportes aéreos. La voz de la hermosa y temperamental mujer reclamó de nuevo su atención con más insistencia, posesiva insistencia.

— ¡Toniak! ¡Toniak! ¡¿Es que no vas a responderme?!

—Perdona Natasha, mi intercomunicador no funciona muy bien, he tenido…

—Toniak, ¿no recuerdas qué día es hoy?

Aquel familiar tono de inapelable exigencia alertó a Toniak.

—Veamos, amor, hummm —mientras se pedía a sí mismo pensar rápidamente—. Lo siento, cariño, no caigo, dímelo tú.

—Todos los hombres sois iguales, ¡es el día de nuestro aniversario! Hace diez años que nos conocimos en las rocosas y tú…

—Lo siento, cariño, de veras que lo siento.

Los hombros de Toniak se agitaron nerviosos ante la centelleante mirada muda que le lanzó aquel hermoso rostro de mujer experimentada en tales lances, apasionada y muy, muy enfadada, segura de su victoria final.

—Me prometiste que cenaríamos en casa de mis padres —le acusó el bello rostro aguardando una respuesta.

—Lo sé, cariño —admitió maquinalmente el hombre mientras su agotada y contrariada mente buscaba la respuesta para salir del apuro.

Viendo el mal trago reflejado en sus facciones, aquella dura mirada verde se suavizó esbozando una condescendiente sonrisa en los labios.

—Está bien, que sería de ti sin mí, te olvidarías hasta de tus calzoncillos. Afortunadamente para los dos ya me he ocupado de todo, te espero en tu apartamento dentro de tres horas, esta noche podríamos repetir lo de las rocosas, tengo un conjunto nuevo. Se puntual por favor. ¿Toniak? 

—Sí, cariño, cuenta con ello —confirmó el hombre apagando el holo-comunicador  y desapareciendo el rostro tan querido y en ocasiones tan exigente de su posesión para alivio del conductor.

Con una hábil maniobra se salió de la fugaz corriente de vehículos para más lentamente adentrarse en los complejos abismos de aquella colosal obra artificial creada por la mano del hombre, sembrada de complejas y sofisticadas formas y diseños.

 Paseó la mano instintivamente por el panel de mandos sin poder evitar una nueva riada de preguntas que en los últimos tiempos con incómoda insistencia le golpeaban la cabeza, ¿de dónde podría sacar cualquier ser humano fuerzas para poder desear seguir viviendo un día, una hora, un minuto o tan sólo un segundo en aquel abigarrado, oxidado, sucio y desamparado cuadro de metales luminosos entrelazados en caótico orden? Soñaba con tener algún día un pequeño jardín como el de su abuelo y salir a pescar al lago como hacían antes. Hacía de ello ya tanto tiempo.

La granja de Vaneske era de las mejores de su tierra, su abuelo descendiente de ucranianos había sido un hombre sabio que le había enseñado a pensar por sí mismo, a ser independiente y autosuficiente, a no dejarse engañar, ni utilizar. <<No existe nada peor para un ser humano que corromperse>>, le había comentado en más de una ocasión. Madurar, valorar lo mejor de la vida de una manera sana, sacar lo positivo de las cosas y disfrutarlo, la belleza de aprender. Un gran tipo su abuelo.     Pero, ¿qué se podía aprender de aquella civilización sometida por las grandes corporaciones industriales y los sindicatos asociados tecnológicos?

No hacían ni tres días que había requisado como policía de fronteras un carguero repleto de esclavos para las colonias externas.

 Paradójicamente las leyes planetarias no permitían la entrada a humanos de las colonias externas, ni siquiera en cuarentena porque presentaban cuadros celulares extraños, desconocidas mutaciones provocadas por otros climas, radiaciones, tipos de sol, gravedad, alimentación o, lo que personalmente  sospechaba en silencio, desconocidos experimentos de laboratorio.

Muchos gerifaltes locales temían que superaran las pruebas de cuarentena expandiendo mortales y desconocidas plagas o enfermedades, incluyendo lo que denominaban “contaminación genética”, la mezcla de genes de procedencia desconocida sin catalogar en la población local del planeta.

Oficialmente se denominaba por parte del servicio de inmigración como “normas de seguridad interna”. Discriminación y selección genética artificial, denominaba Toniak, aunque se guardaba mucho de contarle a nadie lo que realmente pensaba.

Su aparato inclinó el morro descendiendo con suavidad. De nuevo bajo él, una interminable sucesión  de febril actividad se percibía en las inacabables corrientes de vehículos. Toniak agitó la cabeza y se pasó la manga por la frente, estaba extenuado, no podía seguir ese ritmo de vida, demasiado trabajo y demasiado mal pagado. La luz del canal de comunicación de seguridad se encendió, sus dedos accionaron sendos botones.

En la lejanía una riada de relámpagos brotó de un cielo cada vez más ennegrecido, una espesa bruma se abalanzaba sobre la ciudad. Toniak conectó los cristales blindados de protección, algunos rayos picaron los pararrayos de cercanos edificios puntiagudos, mientras se aproximaba, gigantescos opto-logos y carteles luminosos publicitarios adquirían tamaño y volumen a ambos lados. Natasha tenía razón, era hora de jubilarse o cambiar de oficio, volver a las clases quizás. Un barbudo rostro se asomó en la pantalla central de su holoconsola.

— ¿Toniak?

— ¿A qué se debe tal honor, comisario?

La mente de Toniak se puso alerta al instante.

—Me enteré de tu apresamiento, buen trabajo, muchacho.

—Solo cumplí con mi obligación. Voy a dejar mi trabajo, estoy cansado, es el último. Ya está —lo había dicho, sentía como si se hubiese quitado de encima un yunque de temores y preocupaciones.

—Te lo he oído varias veces, chico, y si es por un ascenso y mejora de paga podrías reconsiderarlo —argumentó la voz.

—Esta vez va en serio. Natasha…

—Bien, siento oírte decir eso, siempre has sido un lobo solitario, aunque jamás pensé… Te costará hacerte a la idea —observó a modo de tanteo su interlocutor.

—Sí, comisario.

El tono de Toniak fue firme y convincente. Incluso para él mismo.

—Bien, de todos modos.

— ¿Comisario?

—Es un poco duro para mí decirte esto, pero prefiero ser yo el que te lo diga antes que ninguno de los patanes de mi departamento.

— ¿Comisario?

En ese instante Toniak se temió lo peor, ¿Natasha? No podía ser, acababa de hablar con ella.

—Siento comunicarte que Tristán Tetriak ha sido hallado cadáver en el salón de su apartamento hace una hora, con indicios de haber sido asesinado.

— ¿Qué diablos?

El cuerpo de Toniak se envaró presa de la más viva sorpresa.

— ¿Tetriak? No puede ser, es imposible.

Aunque en el fondo sabía que se estaba engañando a sí mismo, que necesitaba engañarse.

—Yo mismo he cotejado y verificado la información, es cierto —explico el Comisario.

—Pero, ¿cómo?

—Te sugiero que te presentes en mi despacho para más detalles.

—Voy hacia su apartamento ahora mismo.

—No es una buena idea, Toniak.

—Debo hacerlo. ¡Joder, es mi mejor amigo!

La voz suspiró a través del intercomunicador.

—Está bien, como quieras, avisaré a mis hombres de tu llegada.

—Gracias por todo, Comisario.

El rostro tridimensional desapareció con un leve destello. Toniak sintió como un calambre agarrotaba su estomago, sintió nauseas, su mejor amigo acababa de ser asesinado. Pero, ¿por qué? Y, ¿por quién? Le faltaban el cuándo y el cómo.